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Mostrando entradas de agosto, 2026

Lugares de paz en Nasca (Marzo de 2016)

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Algunos de los lugares de paz que visité durante el viaje realizado a Nasca, en marzo de 2016. La mayoría de viajeros y turistas se centra en las Líneas y Geoglifos de las Pampas de Nasca y Palpa, pero a mí me dieron muchas ganas de quedarme junto a los Acueductos de Ocongalla, por ejemplo. En pocos lugares he sentido tanta paz y tranquilidad, además de la admiración al contemplar esa maravilla constituida por las muestras de ingeniería prehispánica, donde hombres y mujeres de hace siglos lograron domar a la naturaleza desértica, y proveerse del agua fresca que corre en las entrañas de la tierra. Geoglifo espiral. Sitio arqueológico de Cahuachi, considerado como la capital de la Cultura Nasca. Los lentes te los prestan en los tours, para protegerse de las ráfagas de viento y arena habituales en el lugar. Desde la avioneta, sobrevolando las líneas y geoglifos de Nasca. Geoglifo conocido como "La Familia". Se estima que es más antiguo que la mayoría de geoglifos de estas pampa...

Correspondencia apócrifa entre Jesús y Abgaro, rey de Edesa

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El rey Abgar (o Abgaro) V de Edesa fue un gobernante del Reino de Osroena (estado de cultura semítica y lengua siríaca; ubicado antiguamente en la zona fronteriza de las actuales Siria y Turquía) que reinó en dos periodos (del 4 al 7 d. C. y del 13 al 50 d. C.). Es famoso por la supuesta correspondencia que habría mantenido con Jesús de Nazaret; según consignó Eusebio de Cesarea en su "Historia de la Iglesia" (Historia Ecclesiae 1.13.5 y 22.2). Según la tradición cristiana oriental, Jesús envío a uno de sus discípulos a sanar al rey, y este también le habría llevado la tela que cubrió el rostro de Jesús en el momento de su muerte, conocida como la Santa Faz o Mandylion.  Reproducimos a continuación los textos conocidos.   Supuesta carta de Abgaro a Jesús 1. Abgaro, rey de Edesa, a Jesús el Salvador, que se ha manifestado en Jerusalén. 2. He oído hablar de las curaciones que has hecho, sin usar hierbas, ni otros remedios ordinarios. 3. Y sé que devuelves la vista a los ciego...